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EL MANUSCRITO DEL FUEGO
En la ciencia militar de la escuela de los Dos Sables
se piensa en el combate como en un fuego. Las cuestiones concernientes
a la victoria y a la derrota en la batalla se consideran como algo que
pertenece al Manuscrito del Fuego y por ello están escritas
aquí. Para empezar, las gentes piensan en los principios de la
ventaja en las artes marciales con una mente estrecha. Algunos saben cómo
aprovecharse de un golpecito en el pecho, utilizando las puntas de los
dedos, otros saben cómo ganar sirviéndose de un abanico
mediante un movimiento a tiempo del antebrazo. Utilizando igualmente un
sable de bambú o algo parecido, parecen aprender la ventaja menor
de la velocidad, entrenando sus manos y pies de esta forma, concentrándose
en el intento de aprovecharse de un poco más de velocidad. En lo
que respecta a mi ciencia militar, he distinguido los principios de la
vida y de la muerte a través de numerosos duelos en los que he
puesto mi vida en peligro, aprendiendo la ciencia del sable, llegando
a conocer la fuerza y la debilidad de los golpes del sable del adversario,
comprendiendo las diversas utilizaciones del filo y del revés de
éste y practicando cómo matar a los adversarios. En el transcurso
de esta acción, nunca me ocurrieron percances tontos. Especialmente
cuando uno se halla en pleno combate con armadura, uno no piensa en pequeñas
cosas. Además, luchar solo contra cinco o diez personas en duelos
a vida o muerte y encontrar una forma segura de vencerlos es el meollo
de mi ciencia militar. Así, ¿cuál es la diferencia
entre la lógica de alguien quien vence a diez personas y la de
mil personas que vencen a cien mil? A esto hay que prestarle una auténtica
consideración. Sin embargo, es imposible reunir a mil o diez mil
personas para practicar cada día con el objeto de aprender esta
ciencia. Aunque os estéis ejercitando solos con un sable, descubrid
el conocimiento y las tácticas de todos los adversarios, conoced
sus movimientos fuertes y débiles, averiguad cómo vencer
a cada cual por medio del conocimiento y del carácter de la ciencia
militar, y os convertiréis en maestros de esta vía. ¿Quién
podría en el mundo alcanzar la penetración directa de mi
ciencia militar? Entrenándose y depurando la técnica día
y noche con la determinación de llegar posteriormente a su perfección,
luego de perfeccionada, uno llega a una libertad excepcional, logra maravillas
y llega a estar dotado de poderes inconcebibles de penetración.
Es así como la ley cósmica se cumple a través de
las artes marciales.
La posición física
Al dirigir la situación de la posición física, existe
lo que se conoce como situarse de espaldas al sol. Esto significa que
tomáis una posición con el sol detrás de vosotros.
Si la situación no os permite mantener al sol a vuestra espalda,
entonces debéis luchar por mantenerlo a vuestra derecha. Esto también
es válido para los combates a puerta cerrada, en los que debéis
mantener la luz a vuestra espalda o a vuestra derecha. Es deseable asegurarse
de que no hay nada que se interponga en vuestro camino a vuestra espalda,
y de que hay mucho espacio a vuestra izquierda, tomando una posición
de tal forma que el espacio más estrecho quede a vuestra derecha.
Del mismo modo por la noche, cuando podéis ver a vuestros adversarios,
tomad vuestra posición con los fuegos a vuestra espalda y las luces
a vuestra derecha, como se ha dicho anteriormente. Con el objeto de "mirar
desde arriba al enemigo, entended que debéis tomar vuestra posición
en el terreno más elevado, incluso aunque sea sólo ligeramente
más elevado. En sitios cerrados, el lugar de honor debe considerarse
el lugar más elevado. De cualquier forma, cuando se trata de la
batalla, la idea es empujar a los adversarios hacia vuestra izquierda.
Es esencial asegurarse de que los obstáculos quedan a espaldas
de vuestros adversarios, después forzadlos hacia él de cualquier
forma que podáis. Cuando conseguís que los adversarios retrocedan
hacia el obstáculo, para impedirles que vean la situación,
atacad sin pausa de forma que no puedan mirar alrededor. Esto de no dejar
a los adversarios observar la situación se aplica también
en sitios cerrados, cuando estáis empujándolos hacia pórticos,
columnas, puertas, puertas corredizas, balaustradas, pilares u otros obstáculos.
En cualquier caso, la dirección en la que acorraláis a los
adversarios debe ser hacia lugares en los que el apoyo de sus pies sea
malo o donde haya algún obstáculo a uno de los dos lados.
Utilizad cualquier ventaja del terreno que podáis, concentrándonos
en aprovecharos de la situación. Esto es algo que requiere una
reflexión y una práctica cuidadosa y total.
Tres maneras de tomar la iniciativa
Existen tres formas de tomar la iniciativa. Una consiste en adelantarse
atacando al adversario por propia iniciativa; a esto se le llama adelantarse
a partir del estado de suspensión. Otra forma es adelantarse al
adversario que os está atacando; a esto se llama adelantarse a
partir del estado de espera. Pero otra se presenta cuando el adversario
y vosotros atacáis simultáneamente; a esto se llama adelantarse
en un estado de confrontación recíproca. Éstas son
las tres formas de tomar una iniciativa. Al principio de cualquier batalla,
no existen otras posibilidades salvo estas tres iniciativas. Puesto que
se trata de obtener la victoria rápidamente adelantándose,
la toma de la iniciativa es una cosa fundamental en las artes marciales.
Existen muchos detalles concernientes a la toma de la iniciativa, pero
no pueden escribirse totalmente porque es una cuestión de poner
prioridad en el modelo de cada ocasión concreta, percibiendo la
intención de los adversarios y utilizando vuestro conocimiento
de las artes marciales para vencer. En primer lugar está la toma
de iniciativa a partir del estado de suspensión. Cuando queréis
atacar, os mantenéis tranquilos y en calma, y después saltáis
sobre vuestro adversario atacándole repentina y rápidamente.
Podéis tomar la iniciativa siendo externamente poderosos y rápidos,
pero internamente manteniendo reservas. Podéis también dar
el salto elevando al máximo vuestro espíritu, acelerando
el paso un poco y llevando a cabo un ataque violento en el instante que
os acercáis a él. Podéis también ganar dejando
errar vuestra mente, con la firme intención de pasar al asalto
desde el principio hasta el final, obteniendo la victoria inicial por
la fuerza determinante del corazón. Todos estos son ejemplos de
iniciativas a partir del estado de suspensión. La segunda es la
toma de iniciativa a partir del estado de espera. Cuando llega el adversario
a vosotros, no reaccionéis, sino mostraos débiles: entonces,
cuando el adversario se acerca, saltáis con un poderoso salto,
casi como si fuerais a volar; después, cuando veis que el adversario
golpea, pasáis directamente a la ofensiva. Ésta es una forma
de tomar la iniciativa. Igualmente, cuando el adversario ataca y vosotros
contrarrestáis con fuerza el ataque, en el momento en que sentís
un cambio en el ritmo del ataque del adversario, podéis obtener
la victoria en ese mismo instante a partir del estado de espera. La tercera
es la iniciativa en el estado de confrontación recíproca.
En el caso en que el adversario ataca rápidamente, vosotros atacáis
con calma, pero con fuerza; cuando el adversario se acerca, tensáis
vuestro porte con absoluta resolución, y cuando el adversario da
muestras de debilidad, arremetéis contra él inmediatamente
con fuerza. Después, una vez más, cuando un adversario ataca
con calma y tranquilamente, acelerad vuestro propio ataque ligeramente,
con vuestro cuerpo ligeramente relajado; cuando el adversario se acerca,
golpeadle de repente y después, según su situación,
arremeted contra él poderosamente venciéndole. Ésta
es la iniciativa en un estado de confrontación recíproca.
Estos movimientos son difíciles de escribir con detalle. Deben
trabajarse en líneas generales tal como se ha escrito aquí.
Estas tres formas de iniciativa dependen del tiempo y de la lógica
de la situación. Aunque no seáis siempre los que atacáis,
en igualdad de condiciones debéis tomar siempre la iniciativa y
poner al adversario a la defensiva. En cualquier caso, la idea de adelantarse
consiste en obtener una victoria certera, gracias al poder del conocimiento
de las artes marciales. Éste debe cultivarse y refinarse minuciosamente.
"Sujetar la almohada"
Sujetar la almohada significa no dejar que alguien levante cabeza. En
las artes marciales, en el transcurso de un duelo, es malo ser manejado
por los demás. Es deseable manejar a los adversarios con libertad,
por cualquier medio a vuestro alcance. Sin embargo, los adversarios estarán
pensando lo mismo, y vosotros también tenéis esta intención,
pero es imposible tener éxito en esto sin comprender lo que los
demás están haciendo. Las artes marciales incluyen detener
los golpes de un adversario, bloquear sus ataques y deshacer sus presas.
"Sujetar la almohada" significa que cuando habéis alcanzado
realmente el dominio de mi ciencia y estáis luchando contra un
adversario, siempre que éste dé muestras de intentar hacer
un movimiento, lo percibís antes de que actúe. Detener el
ataque de un adversario desde el inicio, no dejándole seguir hasta
el final es lo que significa "sujetar la almohada". A modo de
ilustración, impedís que el ataque del adversario, por ejemplo,
a partir de la letra a; impedís el salto del adversario a partir
de la letra s, e impedís el corte del adversario a partir de la
letra c. Todos esto ejemplos lo son de la misma idea. Siempre que los
adversarios intenten atacaros, dejadlos continuar y haced algo que sea
inusual, al mismo tiempos que les impedís hacer algo que sea útil.
Esto es esencial en la ciencia militar. En este punto, si intentáis
reprimir a los adversarios, ya estáis retrasados. Lo fundamental
es que hagáis técnicamente cualquier cosa que hagáis,
socavando en su raíz el primer impulso del adversario. Manipular
a los adversarios de esta forma es dominar el arte de la guerra, lo cual
se consigue con la práctica. Realizar la técnica de "sujetar
la almohada" exige un atento examen.
Atravesar un brazo de mar
Cuando atravesáis el mar, existen lugares llamados estrechos.
Pero también hay lugares de veinte o treinta kilómetros
de ancho que atravesáis en el mar y que se llaman brazos de mar.
Caminando por el mundo de los humanos, a lo largo de la vida se presentan
muchas situaciones que podrían llamarse atravesar un brazo de mar.
En las rutas marítimas, sabiendo dónde están los
brazos de mar, conociendo el estado de las embarcaciones y del tiempo,
e incluso sin navegar en compañía de otras embarcaciones,
os adaptáis al estado de tiempo, aprovechándoos a veces
de los vientos, consiguiendo en ocasiones incluso vientos favorables,
sabiendo que si el viento cambia puedes alcanzar el puerto a remo, os
ponéis al mando del barco y atravesáis el brazo de mar.
Con esa actitud, al pasar por el mundo de los seres humanos, debéis
tener el sentimiento de atravesar un brazo de mar en situación
de emergencia. En las artes marciales, en medio de la batalla, es también
esencial "atravesar el brazo de mar". Sintiendo el estado de
los adversarios, conscientes de vuestra propia maestría, atravesáis
el brazo de mar gracias a los principios apropiados, lo mismo que un capitán
avezado recorre la ruta marítima. Habiendo atravesado el brazo
de mar, además estamos con el espíritu en paz. Para "atravesar
un brazo de mar", poned al adversario en posición de debilidad
y arremeted; entonces ganaréis en general muy rápidamente.
Ya se trate de ciencia militar a gran escala o de las artes marciales
individuales, el sentido de atravesar un brazo de mar es esencial. Debe
ser saboreado profundamente.
Conocer el estado de las cosas
En la ciencia militar a gran escala, conocer el estado de las cosas significa
discernir el auge y la decadencia de los adversarios, distinguiendo las
intenciones de las tropas enemigas y percibiendo su condición,
exhibiendo claramente el estado de las cosas, determinando cómo
desplegar vuestras propias tropas y, de este modo, cómo obtener
una victoria certera mediante los principios de la ciencia militar, librando
la batalla con el conocimiento de lo que viene a continuación.
En las artes marciales individuales, vosotros determináis también
cuáles son las tradiciones del adversario, observáis su
carácter personal, averiguáis la fuerza y debilidad de la
gente, maniobráis contra las expectativas de los enemigos, os dais
cuenta de los momentos álgidos y bajos del mismo, os aseguráis
de los ritmos que hay entre ellos y hacéis el primer movimiento;
esto es esencial. Si es grande vuestro propio poder de intuición,
el estado de las cosas será visible para vosotros. Una vez que
habéis alcanzado una maestría independiente y completa de
las artes marciales, seréis capaces de adivinar el espíritu
de vuestros adversarios y encontrar así muchas formas de ganar.
Esto requiere un trabajo.
Detener un sable
Detener un sable es un movimiento que se utiliza sólo en las artes
marciales. Ante todo, en la ciencia militar a gran escala, incluso con
arcos y armas de fuego, cuando los adversarios os atacan con todo lo que
tienen, después de haber disparado su primera andanada y mientras
están renovando sus proyectiles, es difícil para vosotros
lanzar vuestro ataque si estáis poniendo la flecha en el arco o
cargando el arma de fuego. La idea consiste en atacar rápidamente
mientras que el enemigo está intentando disparar. El sentido de
esta acción es que si atacáis rápidamente, es difícil
usar las flechas contra vosotros, e igualmente difícil dispararos
con un arma de fuego. La idea consiste en que siempre que los adversarios
ataquen con arcos o armas de fuego, inmediatamente sentís su pauta
de comportamiento y obtenéis la victoria bloqueando cualquier táctica
que el atacante utilice. Del mismo modo, en el contexto de las artes marciales
individuales, si golpeáis al inicio del ataque del sable del adversario,
el combate se convierte en un desorden, en un intercambio desordenado
de golpes, y no llegáis a ningún lado. Cuando un adversario
golpea con su sable, superad su ataque bloqueando hacia abajo con el pie
su sable, para que no pueda intentar un segundo golpe. El bloqueo no se
lleva a cabo sólo con los pies, tenéis también que
aprender a "bloquear" con el cuerpo, "bloquear" con
la mente y, por supuesto, "bloquear" con un sable, de tal forma
que impidáis al adversario llevar a cabo un segundo movimiento.
Esto significa tomar la iniciativa en cualquier cosa. No significa golpear
al azar al adversario con la idea de concluir el combate de repente. Significa
continuar al instante sin ceder. Esto debe ser investigado en profundidad.
Conocer la desintegración
La desintegración es algo que le sucede a todas las cosas. Cuando
se desploma un caballo, una persona o un adversario, se desmoronan del
ritmo del tiempo. En la ciencia militar a gran escala, también
es esencial encontrar el ritmo de los adversarios cuando se desmoronan
y perseguirlos sin dejarles apertura alguna. Si perdéis la oportunidad
de los momentos vulnerables, perderéis la oportunidad del contraataque.
En las artes marciales individuales también sucede que un adversario
pierda el ritmo en el combate y empiece a desmoronarse. Si dejáis
pasar esa oportunidad, el adversario se recuperará y frustrará
vuestro intento. Es esencial reforzar firmemente el ataque en el momento
de cualquier pérdida de posición por parte de un adversario,
para impedirle que se recupere. La persecución exige poder y también
ser contundentes; todo consiste en golpear de una forma violenta y de
tal manera que un adversario no pueda recuperarse. Esta forma de golpear
se debe analizar cuidadosamente. No hacerlo produce una sensación
de negligencia. Esto es algo que exige trabajo.
Convertirse en el adversario
Convertirse en el adversario significa que debéis poneros en el
lugar del adversario y pensar desde su punto de vista. Tal como veo las
cosas, si un ladrón se introduce en una casa, es considerado un
adversario poderoso. Sin embargo, desde mi punto de vista, todo el mundo
está contra él. Se encuentra arrinconado en una situación
desesperada; el que esta arrinconado es el faisán; quien entra
para combatirle es el halcón. Esto requiere una atenta reflexión.
Igualmente, en la ciencia militar a gran escala, se considera que los
adversarios son poderosos y que hay que tener cuidado con ellos. Cuando
tenéis buenas tropas, conocéis bien los principios de las
artes marciales y sentís la forma de vencer al enemigo, no tenéis
que preocuparos. En las artes marciales debéis también poneros
en la posición del adversario. Cuando alguien encuentra a un maestro
de esta ciencia, a alguien que comprende las artes marciales y es experto
en ellas, se considera perdido (Musashi se refiere a sus discípulos
como si fueran ya maestros de las artes marciales y les inspira confianza,
haciéndoles tomar conciencia de su ventaja anímica sobre
el adversario que se ha percatado de su maestría). Reflexionad
bien sobre esto.
Abandonar las cuatro manos
Abandonar las cuatro manos se presenta cuando vosotros y el adversario
os halláis empatados y no se hace ningún progreso en la
lucha. Significa que cuando pensáis que vais a llegar a un empate,
detenéis esta posibilidad inmediatamente y alcanzáis la
victoria aprovechándoos de un enfoque diferente. También
en la ciencia militar a gran escala, si hay un empate total y no se hace
ningún progreso, se producirá una pérdida de personas.
Es fundamental detener esto inmediatamente y alcanzar la victoria tomando
ventaja de una táctica insospechada por el enemigo. También
en las artes marciales individuales, si pensáis que estáis
llegando a un empate, es fundamental cambiar inmediatamente vuestro enfoque,
averiguar el estado del adversario y determinar cómo vencer por
medio de una táctica muy diferente.
Mover las sombras
Mover las sombras es algo que hacéis cuando no podéis discernir
lo que está pensando el adversario. En la ciencia militar a gran
escala, cuando no podéis discernir el estado del enemigo, fingís
lanzar un ataque poderoso para ver cómo reacciona. Habiendo visto
los métodos del enemigo, es fácil alcanzar la victoria aprovechándose
de diferentes tácticas adaptadas especialmente a cada caso. También
en las artes marciales individuales, cuando un adversario está
blandiendo su sable detrás de él o a un costado, y está
a punto de golpear repentinamente, éste muestra su intención
en su sable. Una vez que ha mostrado perceptiblemente sus intenciones,
inmediatamente sentís la ventaja y sabéis cómo ganar
con certeza. Si no estáis atentos, perderéis el ritmo. Esto
debe ser examinado en profundidad.
Detener las sombras
Detener las sombras es algo que hacéis cuando son perceptibles
las intenciones agresivas de los enemigos hacia vosotros. En la ciencia
militar a gran escala, esto significa detener la acción del enemigo
en el mismo momento de su impulso para actuar. Si demostráis poderosamente
a los adversarios cómo controláis la ventaja, cambiarán
de intención, inhibidos por esa fuerza. Vosotros también
cambiáis de actitud hacia una mente vacía; a partir de ella
tomáis la iniciativa y alcanzáis la victoria. Igualmente
en las artes marciales individuales, utilizáis un ritmo de ventaja
para detener la firme determinación de la motivación del
adversario; después encontráis la ventaja para ganar en
el momento de la pausa y tomáis la iniciativa. Esto debe tratarse
en profundidad.
Contagio
Existe el contagio en todo. Incluso el sueño puede ser contagiado,
lo mismo que el bostezo. Existe el contagio incluso de una época.
En la ciencia militar a gran escala, cuando los adversarios están
excitados y con toda evidencia tienen prisa por actuar, os comportáis
como si estuvierais somnolientos, dando la apariencia de estar completamente
relajados y tranquilos. Haced esto, y los mismos adversarios se verán
influidos por este estado de ánimo y perderán su entusiasmo.
Cuando creáis que los adversarios se han visto contagiados por
este estado de ánimo, vaciáis vuestra propia mente y actuáis
rápidamente y firmemente, obteniendo así la ventaja de la
victoria. Igualmente en las artes marciales individuales, es esencial
estar relajado en cuerpo y espíritu, darse cuenta del momento en
que el adversario se relaja y tomar inmediatamente la iniciativa para
ganar. También existe algo llamado "embriagar" que es
similar al contagio. Un estado de ánimo embriagante es el aburrimiento.
Otro es la inquietud. Otro es la pusilanimidad. Esto debe ser trabajado
en profundidad.
La perturbación
La perturbación sucede en cualquier clase de cosas. Una de las
formas en que sucede es a través del sentimiento de estar bajo
una aguda presión. Otra es a través del sentimiento de una
fuerza irracional. Una tercera forma es a través del sentimiento
de sorpresa ante lo inesperado. En la ciencia militar a gran escala, es
fundamental producir perturbación. Es esencial atacar resueltamente,
mientras sus mentes están perturbadas, aprovechad esto para tomar
la iniciativa y ganar. También en las artes marciales individuales,
al principio os mostráis relajados, después arremetéis
repentinamente y con fuerza; cuando el espíritu del adversario
se desequilibra, es esencial que observéis lo que hace, no permitiéndole
que se relaje ni un solo momento, percibiendo la ventaja del instante
y discerniendo inmediatamente en ese instante cómo vencer. Esto
debe ser investigado diligentemente.
La amenaza
Existe el temor en todo. Eso significa ser amilanado por lo inesperado.
Incluso en la ciencia militar a amplia escala, amenazar a un adversario
no es algo que se hace a la vista. Podéis amenazarle por el sonido,
podéis amenazarle haciendo que lo pequeño parezca grande,
y podéis amenazarle realizando un movimiento inesperado de costado.
Éstas son las situaciones en las que se produce el temor. Si podéis
captar el momento del miedo, podéis aprovecharos de él para
obtener la victoria. También en las artes marciales individuales
podéis amenazar por medio de vuestro cuerpo, podéis amenazar
por medio de vuestro sable, y podéis amenazar por medio de vuestra
voz. Lo que es esencial es hacer repentinamente un movimiento totalmente
inesperado para el adversario, aprovecharos de la ventaja del temor causado
y alcanzar la victoria en ese mismo instante y lugar. Esto debe ser trabajado
en profundidad.
Engancharse con fuerza
Engancharse con fuerza significa que cuando estéis luchando a
una distancia corta, vosotros y vuestro adversario ejercéis recíprocamente
una gran fuerza una contra el otro, y si veis que el combate no está
yendo bien, entonces os engancháis con fuerza a vuestro adversario;
el punto esencial es aprovecharse de la oportunidad de ganar aunque estéis
luchando codo con codo. Ya se trate de la ciencia militar a pequeña
o gran escala, cuando vosotros y los adversarios habéis tomado
los costados, estáis frente a frente y no está claro quién
vencerá, inmediatamente os engancháis con fuerza a los adversarios,
de modo que no podáis ser separados, y en ese proceso encontráis
la ventaja, determináis cómo vencer y alcanzáis la
victoria fulminantemente; esto es algo que pertenece a la quintaesencia
de la técnica. Esto debe ser estudiado diligentemente.
Atacar los costados
Atacar los costados significa que cuando ejercéis fuerza contra
algo que es fuerte, difícilmente cede de inmediato y por las buenas.
En la ciencia militar a gran escala, observad las tropas enemigas, cuando
hayan avanzado, atacad el costado de su frente más fuerte y obtendréis
la ventaja. Una vez que se colapsa ese costado, todo el mundo se ve envuelto
en un sentimiento de colapso. Incluso en el momento en que se están
colapsando, es esencial darse cuenta de cuándo está listo
para avanzar cada costado e intuir cuándo vencerlo. También
en las artes marciales individuales, cuando inflingís dolor en
una parte de su cuerpo cada vez que el adversario hace un movimiento agresivo,
su cuerpo se debilitará paulatinamente hasta que está listo
para desmoronarse y es fácil vencerlo. Es esencial estudiar esto
cuidadosamente para descubrir por qué parte podéis ganar.
Aturdir
Aturdir a los adversarios significa actuar de tal forma que le impidáis
mantener una mente tranquila. En la ciencia militar a gran escala esto
significa que adivináis el estado de mente de vuestros enemigos
y utilizáis el poder de vuestro conocimiento del arte de la guerra
para manipular su atención, haciéndoles tener pensamientos
confusos sobre lo que vais a hacer. Esto significa encontrar un ritmo
que confunda a los enemigos, discerniendo con exactitud dónde podéis
ganar. Igualmente, en las artes marciales individuales podéis intentar
diversas maniobras según la oportunidad del momento, haciendo pensar
al adversario que vais a hacer en un momento una cosa, después
otra, y a continuación otra cosa diferente, hasta que veis que
el adversario empieza a estar aturdido y de esta forma vencéis
cuando queréis. Ésta es la esencia de la batalla; esto debe
estudiarse cuidadosamente.
Los tres gritos
Los tres gritos se llaman el grito inicial, el grito medio y el grito
final. El punto esencial es lanzarlos de acuerdo con la situación.
Como un grito es poderoso, gritamos en casos de emergencia, incendios
y tempestades; la voz muestra fuerza y poder. En la ciencia militar a
gran escala, al principio de la batalla el grito debe ser lo más
fuerte posible, en medio de la batalla el grito debe ser de un tono grave
y surgir de las profundidades, mientras que después de la victoria
el grito debe ser alto y fuerte. Éstas son las tres clases de grito.
En las artes marciales individuales se finge y se grita para hacer mover
al adversario, y después golpear tras el grito. También
se grita después de haber abatido a un adversario, con un grito
que señala la victoria. Éstos se llaman los gritos anterior
y posterior. Nunca se grita en el mismo momento en que se blande el sable.
Cuando gritáis en medio de la batalla, utilizáis el sonido
para aumentar el ritmo, gritando en un tono grave.
Mezclarse
En el contexto de un combate a gran escala, mezclarse significa que cuando
dos grupos están frente a frente y vuestros adversarios son fuertes,
atacáis uno de los flancos del adversario, como para mezclaros
con ellos; después, cuando veis que los adversarios se derrumban,
abandonáis el flanco y atacáis de nuevo en su punto fuerte.
En general, la idea consiste en atacar como un viento en zigzag. Esto
es también fundamental en el contexto de las artes marciales individuales,
cuando os enfrentáis solos a un grupo de adversarios. Cada vez
que habéis acabado con uno o le habéis hecho huir, atacáis
a uno que sea fuerte, encontrando el ritmo del adversario, haciendo un
zigzag de izquierda a derecha a un ritmo adecuado y observando la situación
del adversario, para que el ataque sea eficaz. Cuando habéis encontrado
las filas enemigas y vais a arrojaros sobre ellas, el principio de la
ventaja consiste en alcanzar la victoria con fuerza, sin ninguna reserva.
Este estado de espíritu también se aplica a la situación
en la que os estáis acercando a un poderoso adversario en un combate
individual. El sentido de mezclarse consiste en sumergirse directamente
en medio del adversario sin vacilar en vuestros pasos. Esto debe ser distinguido
con atención.
Aplastar
Aplastar exige un estado interno de querer aplastar, como cuando se imagina
uno que el adversario es débil y así uno se hace fuerte,
para conseguir vencerlo. En la ciencia militar a gran escala, esto significa
mirar por encima del enemigo cuyo número es pequeño, o incluso
si son muchos, cuando los adversarios están desmoralizados y debilitados,
concentrad vuestra fuerza en aplastarlos y así los neutralizaréis.
Si vuestro aplastamiento es débil, puede volverse contra nosotros.
Tenéis que distinguir atentamente el estado de espíritu
en el que disponéis claramente del control cuando aplastáis.
Igualmente, en el contexto de las artes marciales individuales, cuando
vuestro adversario no tiene la misma capacidad que vosotros, o cuando
su ritmo decrece, o cuando empieza a retroceder, es esencial no dejarle
recuperar su aliento. Neutralizadlo sin tan siquiera darle el tiempo de
parpadear. Lo más importante es no permitirle que se recupere.
Esto debe ser estudiado muy cuidadosamente.
El cambio de la montaña y el mar
"La montaña y el mar" significa que es mala táctica
hacer una y otra vez lo mismo. Tal vez tengáis que repetir algo
alguna vez, pero no debe repetirse una tercera vez. Cuando intentáis
alguna táctica sobre un adversario, si no funciona la primera vez,
no obtendréis ningún beneficio precipitándoos a hacerla
de nuevo. Cambiad vuestras tácticas de manera abrupta, haciendo
algo completamente diferente. Si todavía esto no funciona, intentad
alguna otra cosa. Así pues, la ciencia de las artes marciales implica
la presencia del espíritu para actuar como el mar, cuando el enemigo
es como una montaña, y actuar como una montaña, cuando el
enemigo es como el mar. Esto exige una atenta reflexión.
La desmoralización
Cuando luchéis con un adversario y estéis ganando gracias
a vuestra habilidad en esta ciencia, vuestro adversario puede todavía
hacerse ilusiones y, aunque parece que está vencido, por dentro
todavía se niega a reconocer la victoria. Desmoralizadlo en estos
casos. Esto significa cambiar vuestra actitud repentinamente para impedir
que el enemigo siga manteniendo dichas ilusiones; así lo principal
es ver que los adversarios se sienten derrotados en el fondo de su corazón.
Podéis desmoralizar a la gente con armas o con vuestro cuerpo o
con vuestro espíritu. No debe ser entendido esto sólo de
una forma. Cuando vuestros enemigos se han desmoralizado totalmente, ya
no les prestéis atención. Por lo demás, permaneced
atentos. Mientras que los enemigos tengan ambiciones, difícilmente
se desmoronarán. Tanto en las artes marciales a gran escala o a
pequeña escala, la técnica de la desmoralización
debe practicarse en profundidad.
Renovarse
Cuando estáis combatiendo contra los enemigos, si tenéis
la sensación de estar estancados y de no hacer ningún progreso,
abandonad vuestro estado de ánimo y pensad en vuestro corazón
que estáis empezando algo nuevo. Cuando conseguís el ritmo,
ya sabéis cómo ganar. Esto es "renovarse". En
cualquier ocasión en que sintáis cómo aumenta la
tensión y la fricción entre vosotros y los demás,
si cambiáis vuestro estado de espíritu en ese mismo momento,
podéis ganar por la ventaja de una diferencia radical. Esto es
"renovarse". En la ciencia militar a gran escala es esencial
entender la táctica de renovarse. Es algo que aparece de repente
a lo largo del poder del conocimiento de las artes marciales. Reflexionad
bien sobre esto.
Pequeño y grande
Cuando estáis luchando contra enemigos y tenéis la sensación
de estar estancados en pequeñas maniobras, recordad esta ley de
la ciencia militar: cuando os halláis en medio de cosas insignificantes,
cambiad de repente a una gran perspectiva. Cambiar a lo grande o a lo
pequeño es una parte deliberada de la ciencia del arte de la guerra.
Es esencial para los guerreros conseguir esto incluso en la conciencia
ordinaria de la vida humana. Esta mentalidad es fundamental para la ciencia
militar, ya sea a gran o a pequeña escala. Ésta es una preocupación
a la que hay que prestarle una atenta consideración.
El general conoce a sus soldados
"Un general conoce a sus soldados" es un método practicado
siempre en tiempos de conflicto después de haber alcanzado la maestría
a la que uno aspira. Habiendo alcanzado un gran poder en el conocimiento
de las artes de la guerra, pensad en los adversarios como si fuesen vuestros
propios soldados, comprendiendo que debéis de obrar con ellos según
vuestra propia voluntad, e intentad manipularlos libremente. Vosotros
sois el general, y los adversarios las tropas. Esto exige trabajo.
Soltar la empuñadura
"Soltar la empuñadura" tiene varios significados. Tiene
el significado de ganar sin sable, y también tiene el significado
de fallar sin sable. Los diversos significados no pueden escribirse, pero
invitan a una práctica y a un entrenamiento profundos.
Ser como un muro de piedra
"Ser como un muro de piedra" es cuando un maestro de las artes
marciales se hace de repente como un muro, absolutamente inaccesible a
cualquier cosa e inamovible. Esto se transmite verbalmente.
Epílogo
Lo que está escrito anteriormente consiste totalmente en cosas
que constantemente vienen al espíritu a lo largo de la práctica
del arte de la esgrima de mi escuela. Como estoy escribiendo ahora estos
principios por primera vez, están un poco mezclados en el orden,
y es difícil definirlos con detalle. Sin embargo, pueden servir
como líneas orientadoras para las personas que quieran aprender
esta ciencia. Me he concentrado en las artes marciales desde la juventud,
entrenando mis manos y mi cuerpo para la maestría de la esgrima,
y experimentando toda clase de estados de espíritu. Lo que veo
al investigar otras escuelas es que algunas son habladoras pretenciosas
y otras llevan a cabo finas maniobras con sus manos; pero aunque puedan
parecer buenas para la gente, en ellas no hay en absoluto un verdadero
corazón. Por supuesto, podría parecer que la gente está
entrenando el cuerpo y la mente incluso cuando están practicando
dichas técnicas, pero se convierten en enfermos de la vía,
de una manera crónica y difícil de sanar; son el origen
de la decadencia de la vía reta de las artes marciales en el mundo
y de su abandono. Para que el arte de la esgrima sea una ciencia real,
así como para obtener la victoria en la batalla contra los enemigos,
no deben alterarse de manera alguna estos principios. Cuando alcancéis
el poder del conocimiento de mi ciencia militar y la pongáis en
práctica de una forma correcta, no habrá duda alguna de
la victoria.
Miyamoto Musashi
Libro de los Cinco Anillos, 1643
Go-rin no sho
Tratado sobre Kenjutsu
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